Monedas digitales de bancos centrales
¿Qué es una moneda digital de un banco central?
Tradicionalmente, los bancos centrales han emitido sus monedas nacionales de dos formas: billetes y monedas físicos para el público en general y electrónicamente para los bancos comerciales. Ahora proponen una tercera opción: emitir una versión digital de la moneda local mediante fichas virtuales que los consumidores y las empresas podrían utilizar directamente para liquidar transacciones entre ellos. Esto podría sustituir al dinero físico como medio de pago, aunque es muy probable que sea una forma complementaria de dinero durante varios años.
¿Cuáles son los factores impulsores?
- Reducción del efectivo. El volumen de transacciones en efectivo está disminuyendo en todo el mundo, una tendencia que Covid 19 está potenciando. En Holanda, por ejemplo, el efectivo representa sólo el 32% del volumen total de pagos, mientras que en Suecia se ha reducido al 15%. De hecho, según un estudio de la Unidad de Inteligencia Económica, en 2025 el efectivo sólo representará el 5% de todas las transacciones de pago. El peligro para los bancos centrales es que, en un mundo sin efectivo, el control de los sistemas de pago pase exclusivamente a la órbita de los bancos privados y otros agentes. Esta es precisamente la preocupación que ha llevado al Banco Central de Suecia, por ejemplo, a lanzar su iniciativa CBDC "E-Krona".
- Política monetaria. Algunos bancos centrales ven en la CBDC un segundo instrumento de control económico. Los tipos de interés podrían aplicarse para controlar la inflación (por ejemplo, podrían aplicarse tipos negativos si los bancos centrales quisieran desincentivar el ahorro para estimular el gasto. Esto es muy difícil de hacer hoy en día, ya que la gente simplemente sacaría dinero y lo almacenaría físicamente). Del mismo modo, podrían "helicopterizar" los fondos de la CBDC directamente a los hogares en lugar de hacerlo a través de los bancos, que tienden a acumular el efectivo en lugar de utilizarlo para conceder préstamos. También podrían utilizar los tipos de interés de la CBDC para empujar a los bancos a ofrecer tipos de mercado más competitivos cuando quieran fomentar el ahorro.
- Inclusión financiera. Varios bancos centrales se encuentran en países donde una gran parte de la población no está bancarizada. Un CBDC podría permitir la distribución de tokens en monederos inteligentes, facilitando así el acceso de la población a la financiación. Este método también podría permitir a los bancos centrales distribuir dinero rápidamente en caso de crisis.
- Eficacia de los pagos. Sigue habiendo grandes disparidades entre las infraestructuras de pago de todo el mundo en términos de coste, velocidad y normas. Los bancos centrales ven la oportunidad de crear una infraestructura de pagos eficiente, barata y segura.
- Monedas estables. Están surgiendo varias iniciativas privadas de "stablecoin", como la "Libra" de Facebook. Se trata de sistemas de pago privados en los que la stablecoin está en teoría respaldada por activos físicos como efectivo o valores. A los bancos centrales les preocupa que los flujos de pagos locales puedan desviarse hacia estas monedas privadas, distorsionando así la política monetaria. Además, los particulares y las empresas pueden verse expuestos a graves pérdidas.
¿Cuáles son los modelos de pago de los CBDC?
Los bancos centrales examinan actualmente tres modelos:
- Los CBDC sólo se utilizarán de forma interbancaria. Los bancos abrirán cuentas CBDC en el banco central y efectuarán los pagos entre ellos. En este modelo, lo más probable es que los pagos con CBDC sólo se utilicen para liquidar transacciones de gran valor, como divisas y valores. Las tendencias actuales muestran que sólo unos pocos bancos centrales están explorando este modelo.
- Un modelo totalmente centralizado de pagos al por menor por el que los particulares abren cuentas directamente en los bancos centrales y éstos ofrecen un servicio bancario completo. Esto tiene el mérito de proporcionar un servicio de pagos totalmente seguro respaldado por el dinero del banco central. Sin embargo, supondría que los bancos centrales ofrecieran un servicio bancario comercial completo que está más allá de sus competencias históricas y les pondría en competencia directa con los bancos comerciales. También podría provocar una fuga de liquidez minorista en caso de crisis bancaria, dejando a los bancos comerciales y a otros proveedores de servicios de pago luchando por conseguir financiación.
- Un modelo semicentralizado en el que el banco central emite la moneda pero la relación de cuenta es con los bancos comerciales (y otros proveedores de pagos) y éstos ofrecen servicios de pago a los clientes. La moneda sigue estando totalmente respaldada por los bancos centrales, pero éstos ya no tienen la carga de ofrecer un conjunto completo de servicios de pago. Según las tendencias actuales, este modelo parece ser el preferido.
En cuanto a la arquitectura, la mayoría de los bancos centrales están considerando una plataforma centralizada de pagos y contabilidad o una basada en la tecnología de libro mayor distribuido. La diferencia esencial es que en el primer modelo la base de datos sería gestionada por los bancos centrales, mientras que en el segundo habría varias bases de datos (o nodos), cada una gestionada por los proveedores de la plataforma. La información se distribuiría a cada una de ellas.
En cuanto a la distribución de las monedas CBDC, los bancos centrales pueden exigir a los receptores que abran una cuenta o enviar las monedas directamente al monedero electrónico del usuario. Podrían adoptarse ambos modelos y, en el caso de los tokens, podrían distribuirse directamente a los usuarios o a través de un proveedor de pagos.
Casos prácticos de CBDC
Según una encuesta reciente realizada a 66 bancos centrales, el 80% de ellos participan en proyectos de CBDC. China es uno de los países pioneros en el despliegue de una plataforma de CBDC minorista en varias ciudades, y se rumorea que entrará en funcionamiento a tiempo para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. El Riksbank también tiene previsto poner en marcha en los próximos años una plataforma combinada de CBDC mayorista y minorista. Por el momento, la primera utiliza una arquitectura centralizada, mientras que la segunda emplea DLT. Ambos planean ofrecer un modelo basado en cuentas y otro basado en tokens.
Conclusión
El impulso de los CBDC es cada vez mayor y es muy probable que se conviertan en una realidad en los próximos cinco años. Las entidades de pago y de dinero electrónico tendrán que considerar el impacto de este nuevo fenómeno, ya que los sistemas de pago, las plataformas y las aplicaciones requerirán cambios. Este reto puede complicarse a medida que los CBDC se implanten en distintos países.
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